Los primeros pasos de la lectura

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Leer con nuestros hijos nos ayuda a fortalecer la relación y los vínculos afectivos. Debemos comenzar con la palabra, los cuentos, los cantos y las rimas para después, paso a paso, introducirlos al fascinante mundo de los libros.
Los bebés aprenden a leer antes de sostener los libros con las manos, incluso antes de ver bien. Porque al principio leer es escuchar. Cuando aún están en el vientre materno, los bebés reconocen las voces de sus padres y esos amorosos sonidos que les transmiten seguridad son precisamente el hilo conductor que posteriormente los lleva a descubrir el mundo. Cuando el ser humano nace sus sentidos más desarrollados son el oído y el tacto, así que las palabras de los primeros libros deben dirigirse a esos sentidos con el fin de despertar los otros.

La música, el ritmo, las repeticiones y la sonoridad de las nanas y rimas que los padres reproducen con su voz, son el primer libro de los bebés. Se trata de un libro que se canta mientras acariciamos y mecemos al bebé, que provoca sus primeras sonrisas y nos ayuda a decirle que lo amamos. Esta forma de comunicación se compone de palabras y emociones, así como de muchas y muy diversas lecturas.

¿Cómo leer con tu bebé recién nacido?
• Cántale canciones de cuna, nanas y rimas para hacerlo reír, transmitirle tus sentimientos y decirle que llegó a un mundo en el que quieres compartir muchos momentos especiales con él.

• Juega con su cuerpo mientras entonas rimas como: “este dedito compró un huevito…”. Abrázalo y lee en voz alta, despacio y con diferentes voces y entonaciones. Puedes inventar tus propias rimas en las que los protagonistas sean el bebé y sus papás.

¿Cómo leer con tu bebé cuando ya se sienta y gatea?
• Abrázalo y cuéntale historias breves, musicales y con repeticiones. Léele, jugando con tu voz y con tus gestos para darle vida a personajes y situaciones.

• Juega con su cuerpo mientras le cantas; por ejemplo, balancéalo al ritmo de “Aserrín, aserrán…”, hazle cosquillas contándole cómo la “hormiguita busca su casa y la encuentra ¡por aquí!, ¡por aquí!”.

• Comparte con él libros de imágenes con poco texto, ve señalando las ilustraciones mientras hablas de ellas y narras la historia. Lee con él respetando su libertad de movimiento.

• Pon libros a su alcance y deja que los toque, mastique y juegue con ellos.
Ofrécele libros con diferentes texturas o donde pueda jugar a buscar personajes u objetos escondidos. Deja que elija lo que quiera leer, cuándo y dónde.

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