Al jardín de niños

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El niño en la etapa preescolar —más que en toda su vida escolar—,  requiere de un ambiente formador que le permita estructurar de la mejor forma posible su mundo. Así que la escuela elegida debe mostrar claramente su misión, visión, políticas educativas, reglamentos, filosofía y el mundo al que idealmente aspira.

Comencemos con el primer aspecto a considerar: el rumbo. Es muy común escuchar que el mejor colegio es el más cercano, lo cual es una verdad gigante. En las grandes ciudades, principalmente, se deben evitar los desplazamientos largos que contribuyan a cansar tanto al infante como a los padres, antes de iniciar la jornada escolar y no se diga de regreso a casa. La solución es que el colegio se encuentre en un punto que permita acudir rápidamente cuando sea necesario o en caso de una emergencia.

Pasos a seguir (de preferencia en pareja):

  • Elaborar una lista jardines de niños y si es posible visitarlos más de una vez. Las recomendaciones de familiares o amigos son sólo eso, no debe basarse sólo en estas referencias para tomar tan importante decisión.
  • En la visita a la escuela no se debe esperar menos que una cálida recepción por parte de la directora y el personal docente y administrativo. Si no cubren este primer requisito, entonces sólo resta agradecer la cita y visitar la siguiente institución. Si así trataron a los padres, ¿entonces cómo tratan a los pequeños?
  • El jardín de niños debe brindar diversos servicios de profesionales o asegurarse la cercanía a ellos: psicólogo, médico y/o enfermera en la escuela, bibliotecario o ludotecario, profesor de deportes, música, secretaria, etc.
  • Cuando papá y mamá trabajan conviene saber si existe un programa de atención antes y al final de la jornada escolar. En el caso del horario extendido es fundamental considerar aspectos de la alimentación como: higiene, nutrición, frecuencia, costo, etc.

Asimismo, es preciso observar cuidadosamente:

  • Que las instalaciones estén limpias y se conserven en buen estado.
  • Si los niños participan activamente en el aprendizaje, ya sea interactuando con la educadora, jugando, conversando entre ellos o utilizando la tecnología como computadoras y medios audiovisuales.
  • Si los profesores mantienen una buena disciplina dentro y fuera del salón de clases. Es útil preguntar cuántos niños atiende una educadora como máximo, ya que generalmente con menos estudiantes se mantiene mejor la atención del grupo.
  • Es importante que los salones de clase y pasillos estén ambientados con exhibiciones de los trabajos de los niños. En general, un ambiente estructurado proporciona límites para convivir y fortalece futuros aprendizajes relacionados con hábitos y valores.

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