Los estudios acerca del fenómeno bullying nos dan a conocer que entre los adolescentes de nuestro país son cada vez más comunes las conductas agresivas y violentas con sus compañeros más vulnerables, lo cual afecta a toda la escuela. Se ha observado que el agresor necesita llamar la atención debido a la falta de afecto y a otras carencias emocionales.
Estas conductas agresivas forman parte de un repertorio de aprendizaje en la infancia temprana que afecta la conducta del individuo en diferentes ámbitos. Un estudio realizado en Alemania a una población de 228 alumnos, desde la educación elemental hasta la adolescencia, concluyó que los agresores o bullies pueden ser reconocidos desde una edad temprana, ya que es fácil observar cómo organizan "movimientos" en contra de un alumno en particular.
Desde entonces, estos chicos se dan cuenta de que al ser agresivos y determinantes pueden ser líderes de un grupo; saben cómo humillar a los más débiles y lograr que otros los obedezcan por miedo a ser agredidos.
De manera paradójica, al paso de los años los agresores alcanzan un alto nivel de popularidad en contraposición a lo que sucede con los agredidos, quienes encuentran dificultad para establecer relaciones interpersonales sanas en la edad adulta, como resultado de una falta de confianza en sí mismos y en los demás. Lo más preocupante es que las víctimas de una agresión también pueden convertirse en agresores.
Estudios realizados en universidades de Norteamérica indican que los factores que desencadenan la actitud de los bullies son: la estricta disciplina que recibieron en casa, la adicción a programas de TV altamente agresivos y violentos, la propia conducta de sus padres, la asistencia a escuelas de tipo militarizado o la convivencia con familiares muy demandantes y poco cálidos. Sin embargo algunos maestros también provocan conductas agresivas o dan pie a que ciertos alumnos lo hagan.
Comentarios Recientes
En esencia: somos lo que vivimos. Es cierto que muchos patrones, buenos o malos, de nuetsras conductas, se deben a la formación temprana de nuestroc aratcer, infundidos por quines nos rodean como padres, hermanos, abuelos, tios, etc. Sin duda es más fácil ser malo que bueno. La probailidada de hacer el mal en un día es de cien contra una para el bien. Nuestros hijos, dice la especiliasta Alicia Chávez, a quien parafrasenado en su obra ad hoc al tema, son nuestros espejos. La cuestión es preguntarnos: qué tan buena imagen nos refleja nuestro espejo...?? . qué tema tan interesante!!!.
Me gustaria que ampliaran un poco más este tema, creo que es muy importante y que puedan dar puntos de vista de como evitarlo, corregirlo y enfrentarlo, que pueden hacer nuestro hijos para poner un alto si les sucediera?. Gracias por toda esta información que nos ayuda a llevar una mejor forma de vida para nuestros hijos.