Continuación de ¿Por qué y cómo poner límites a nuestros hijos?
Seguramente has escuchado por todas partes que debes poner límites a tus hijos, que ellos lo necesitan y lo piden a gritos. Es verdad, sin embargo, resulta fácil decirlo, pero muy difícil hacerlo.
Tips para poner límites
Elige tus batallas:
- Recuerda que debes ir poco a poco, no le pidas que de un jalón cumpla con todo lo que esperas, nunca lo va a lograr.
- Haz con tu pareja una lista de cosas que deseas que tu hijo logre y cumpla.
- Divide esa lista en lo que es fundamental, lo que es importante y lo que es accesorio (F-I-A), pero siempre en acuerdo con tu pareja, lo cual es la parte más difícil.
- Una vez realizada la clasificación, elige uno o dos de los aspectos fundamentales, ya que es con lo que vas a empezar.
- Los demás aspectos de la lista vas a saltártelos por el momento, no puedes pelearte por todo, si lo haces te perderás de la cercanía emocional con tu hijo y convertirás tu casa en un campo de batalla.
- Piensa en una consecuencia lógica, inmediata y proporcional para la tarea que elegiste; plantéala en positivo, es decir, qué pasa o qué obtiene si lo logra.
- Recuerda que una represalia no es una consecuencia lógica sino una forma de agredir, hacer enojar o lastimar a nuestros hijos, que nace de nuestro propio enojo y coraje.
- Si ves que tus consecuencias tienen tintes de represalia, cambia el rumbo.
- Una vez que hayas escogido las conductas que quieres que tu hijo logre y determines las consecuencias que obtiene al lograrlo, crea un programa claro (deben ser sólo dos o tres para empezar).
- Escribe el programa en una cartulina, dibújalo, usa recortes y flechas que ayuden a dejar muy claro a tu hijo lo que esperas de él y lo que pasa si lo cumple. Es importante que lo comprenda y que siempre esté a la vista.
Ejemplo:
Acción Consecuencia
Niño bañado a las 7:00 p.m. Niño que puede ver el programa de TV
Niño que terminó solo su tarea a las 4:00 Niño que puede jugar canicas con mamá
- El programa o reglamento debe ser corto, claro y en positivo. En cuanto a las consecuencias, deben ser siempre las mismas para la misma conducta, no deben estar relacionadas con sentimientos o comprometer la relación de los hijos con los padres; por ejemplo, “si no se bañan me enojo, no les hablo o no los quiero”.
- Se firme y constante durante tres semanas. Ponte fuerte y no flaquees, tampoco negocies o cambies las consecuencias.
- No te pelees, ni te enojes, sólo cumple lo que dice el reglamento, tanto lo positivo como lo negativo.
- Elige consecuencias que le interesen a tu hijo y que desee obtener, y hazle ver lo que se puede perder si no cumple sus compromisos.
- Hazle saber a tu hijo que no cumplir con las obligaciones le afecta a él mismo porque le impide obtener lo que desea y no es una forma de hacerte enojar a ti o entrar en conflicto contigo.
- Si cumples siempre, te convertirás en una figura de autoridad para tu hijo y él accederá.
- No te desesperes, seguramente las primeras tres semanas serán muy difíciles, pero si resistes después tendrás una gran paz. Por favor, ¡no te des por vencida!
¿Qué pasó con Juan? ¿Cambió su código de ética? ¿Su sistema de valores y educación se transformaron? Juan reconoce a la primera autoridad como consistente, firme, solvente e incorruptible, y por lo tanto la respeta. Te invito a convertirte en una autoridad así para tus hijos, que te ayude a formar adultos correctos, formales, respetuosos, responsables y tolerantes.
Características:
Psicóloga Fredelle Bissu Cohen
Grupo Julia Borbolla
Lic. en Psicología por la Universidad
Iberoamericana. Titulada con Excelencia académica.
Realizó su maestría en Investigación
Psicoanalítica en la Asociación Mexicana de Psicoterapia Psicoanalítica
A.M.P.P.
Se especializa en dar terapia y apoyo
emocional a niños y adolescentes. Su experiencia con niños pequeños le ha
permitido crear técnicas terapéuticas y talleres grupales eficaces para el
manejo emocional.
Certificada en Proyecto Antenas y Escudo de Dignidad.
Capacitadora y conferencista
