Con frecuencia el término ocio se confunde con el tiempo libre y el tiempo liberado, sin embargo, es importante diferenciarlos.
El tiempo libre engloba los momentos en los que no se realizan actividades obligatorias como trabajar, estar en el colegio, comer o dormir. Si bien puede utilizarse para descansar, mucha gente lo emplea para otras labores que también se consideran imprescindibles, como las tareas domésticas, traslados de un lugar a otro, visitas al doctor, etcétera.
En cambio, el tiempo liberado, corresponde a los minutos u horas que invertimos o dedicamos a nosotros mismos y a lo que nos gusta. Podemos compararlo con un envase en el que introducimos algo que nos agrada o interesa mucho: nuestro ocio. Éste se manifiesta a través de seis dimensiones:
- Dimensión lúdica: proporciona estabilidad psíquica, y física tomando en cuenta como principal herramienta el juego.
- Dimensión deportiva: está conformada por acciones que incrementan las capacidades de tipo motor, fomentan las relaciones sociales, y promueven hábitos de salud e higiene personal, además de mejorar la condición física
- Dimensión festiva: corresponde a los diferentes tipos de reuniones que realizamos para festejar algún acontecimiento. En ellas se experimentan la alegría y el entretenimeinto a niveles de disfrute más elevados; ser parte de la fiesta y participar en su organización permite poner en práctica habilidades de trabajo en equipo y genera una gran sensación de bienestar.
- Dimensión creativa: se relaciona con actividades artísticas. Posee una carácter formativo cultural y de desarrollo personal, además de una importante naturaleza reflexiva. Al elegir y desempeñar libremente un arte, la persona experimenta sentimientos gratificantes de autorrealización.
- Dimensión ecológica: posibilita el encuentro con la naturaleza desde una perspectiva de disfrute. Su finalidad es obtener diversión, relajación y recreo en entornos como jardínes, espacios naturalez y el campo.
- Dimensión solidaria: comprende las acciones relacionadas al bienestar de la comunidad, como ayudar en el mantenimiento de la casa, auxiliar a algún familiar o vecino, cuidar a algun pariente o alguna mascota; también cuentan las actividades organizadas por grupos religiosos o instituciones de asistencia.
El adecuado manejo del
ocio
permite la consolidación de la autonomía, pues la persona obtiene mayor
conocimiento de sí misma y desarrolla procesos cognitivos que le ayudan
a identificar las actividades que mayor satisfacción le generan.