La actividad física es una de esas prácticas que, al volverse un hábito,
aporta beneficios para siempre. El aumento de ésta se asocia con una mayor expectativa de vida y menor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares. Además, realizar algún tipo de ejercicio o deporte en forma sistemática y regular debe tomarse como un elemento significativo en la prevención, desarrollo y rehabilitación de la salud en general, ya que los efectos físicos, psicológicos y sociales son muy positivos.
Los beneficios
El término actividad física se refiere a todos los movimientos naturales o planificados que una persona realiza y, como resultado, obtiene un desgaste de energía. Al ejercerla de manera periódica y durante un tiempo determinado, los beneficios se van incrementando, algunos de ellos son:
• Controla el peso corporal
• Reduce la presión arterial
• Disminuye el riesgo de desarrollar diabetes y algunos tipos de cáncer
• Genera bienestar psicológico, pues incrementa la confianza en uno mismo y eleva la autoestima
• A nivel orgánico, desarrolla la elasticidad y movilidad articular; provee mayor coordinación, habilidad y capacidad de reacción; aumenta la resistencia a la fatiga corporal e incrementa los niveles metabólicos que producen una disminución de la grasa corporal
• Beneficia nuestro corazón, ya que mejora la circulación, regula el pulso y disminuye la presión arterial
• En cuanto al sistema respiratorio, mejora la capacidad pulmonar y, por consiguiente, la oxigenación
• Proporciona mayor fuerza muscular, que a su vez condiciona un aumento de la fuerza ósea previniendo la osteoporosis
• Mejora la postura corporal por el fortalecimiento de los músculos lumbares.
• Ayuda a prevenir enfermedades como diabetes, hipertensión arterial, cáncer de colon, lumbalgias, etc.
• A nivel psicológico, provoca un incremento de la capacidad de fuerza de voluntad y de autocontrol; disminuye la ansiedad, el estrés, la agresividad y la depresión; estimula la creatividad, la capacidad afectiva; mejora la memoria y la autoestima de la persona
¿Qué motiva a los niños a realizar ejercicio?
Hay mucho que ganar con el ejercicio, pero ¿cómo motivar a nuestro hijo o hija para que tenga una vida más activa? Los tres puntos clave son:
• Elegir una actividad apropiada para la edad del niño. De no ser así, es probable que se canse o se frustre.
• Proporcionarle opciones para mantenerse activo. Además, los niños necesitan que sus padres les faciliten las actividades, el equipo para realizarlas y que los lleven a lugares donde puedan jugar y practicar deportes.
• Mantener el foco en la diversión. Los niños no formarán parte de una actividad que no los divierta.
Cuando los niños disfrutan de una actividad quieren llevarla a cabo con mayor frecuencia. Al practicar de manera regular cualquier actividad física, ya sea nadar, andar en bicicleta, etc., el menor podrá ir mejorando sus habilidades. Así, en la medida que van cumpliendo sus objetivos, especialmente cuando el esfuerzo es reconocido, los pequeños deportistas experimentan buenos sentimientos que los impulsan a continuar con la actividad e incluso a intentar otras.
¿Cuáles son las actividades más apropiadas para cada edad?
• Preescolares. Los niños en esta etapa necesitan practicar juegos y ejercicios que los ayuden a continuar el desarrollo de sus habilidades motoras; por ejemplo, patear o lanzar pelota, jugar a las escondidas, saltar sobre un pie, montar en bicicleta, realizar juegos de baile y carreras con obstáculos.
Es importante destacar que los preescolares no endienten las reglas complejas de los juegos y por lo general no tienen ni la capacidad de atención, ni las habilidades o la coordinación para jugar en estos deportes. En lugar de aprender una disciplina de este tipo, estos niños deben desarrollar sus habilidades psicomotrices. A pesar de que algunos equipos deportivos admiten a chicos a partir de los cuatro años, es mejor esperar hasta que crezcan un poco más.
• Edad escolar. El reto para los padres de niños en edad escolar que pasan mucho tiempo en actividades sedentarias como ver la televisión y jugar en la computadora, es apoyarlos para encontrar actividades físicas que disfruten y que, al realizarlas, les ayuden a sentirse exitosos. Este tipo de actividades van desde deportes tradicionales como el fútbol, hasta gimnasia o baile. Los fines de semana pueden practicar en familia otras actividades al aire libre, como ciclismo, acampar o escalar.
En la primera etapa de la edad escolar, mientras los niños y niñas están adquiriendo habilidades básicas y reglas fundamentales, quizá sólo destaquen en algunas actividades atléticas. Pero a medida que crecen, las diferencias en habilidades y en personalidad se hacen más evidentes. El nivel de compromiso e interés suelen desarrollarse de manera paralela con la habilidad, por eso es importante encontrar la actividad más apropiada para tu hijo o hija. El horario disponible para las actividades puede complicarse por las tareas y compromisos escolares; sin embargo, siempre encontrarán la manera de reservar un tiempo para esta importante actividad.
Adolescentes. Tienen una amplia variedad de opciones cuando se trata de mantenerse activos —desde deportes en la escuela hasta actividades como hacer yoga o andar en patineta. Debemos recordar que la actividad física para adolescentes debe planearse, pues con frecuencia se lleva a cabo haciendo un poco de tiempo entre otras actividades y responsabilidades.
Un buen consejo para aumentar la actividad física de nuestros hijos es reducir el tiempo dedicado a labores sedentarias como ver televisión, jugar videojuegos o hablar por teléfono. Los padres son la mejor influencia; por lo tanto, es recomendable que se esfuercen por convertirse en modelos de un estilo de vida dinámico.
Cada día más
En ocasiones creemos que comenzar a llevar un estilo de vida más sano es difícil; sin embargo, el ejercicio puede realizarse a diario en la casa, la escuela, el trabajo y muchos otros espacios. Algunos tips para comenzar son:
• Coolaboren en las tareas del hogar, salgan a pasear al perro, realicen las compras y regresen a casa caminando.
• Destinen tres o cinco veces a la semana (con un mínimo de 20 minutos cada vez) a jugar fútbol, básquetbol, tenis, nadar o salir a dar un paseo en bicicleta.
• Realicen actividades que les permitan potenciar su flexibilidad y fuerza (dos o tres veces a la semana), tales como baile, algunas sentadillas, estiramientos o artes marciales.
• Se recomienda ocupar menos de dos horas al día en actividades como ver televisión y jugar con aparatos electrónicos.
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